Desfibriladores externos automáticos: la historia y la invención de los DEA - inteligenciaes

Desfibriladores externos automáticos: la historia y la invención de los DEA

El descubrimiento de que el corazón de una persona puede reiniciarse con el uso de una carga eléctrica es uno de los mayores avances de la medicina moderna. Esta idea comenzó alrededor de 1888 cuando Mac William sugirió que la fibrilación ventricular podría ser una causa de muerte súbita. En 1989, Batelli y Prevost descubrieron que grandes cantidades de voltaje suministradas al corazón podían detener la fibrilación ventricular en animales. Otros estudios realizados en el siglo XIX por científicos fomentaron los efectos de la electricidad en el corazón.

Un DEA (desfibrilador externo automático) es un dispositivo electrónico portátil que puede determinar el ritmo cardíaco de una persona. Detecta problemas que amenazan la vida dentro del corazón y tiene la capacidad de tratarlos con desfibrilación. Si es necesario, un AED puede proporcionar descargas eléctricas al corazón para restaurar un ritmo cardíaco normal. Cuando alguien sufre un paro cardíaco repentino, las posibilidades de que sobreviva se reducen entre un 7 y un 10 por ciento con cada minuto que pasa sin RCP o desfibrilación.

La primera desfibrilación exitosa en un humano fue reportada en 1947 por el Dr. Claude Beck. Durante una de sus cirugías, notó que su paciente estaba experimentando una fibrilación ventricular. Le administró una corriente alterna de 60 Hz y estabilizó los latidos del corazón. Este paciente particular suyo vivió; se crearon los desfibriladores.

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Un AED tiene una computadora incorporada que evalúa el ritmo cardíaco, determina si necesita desfibrilación y luego administra el nivel necesario de descarga. El usuario del DEA es guiado a través de este proceso con indicaciones audibles, indicaciones visuales o ambas. Los desfibriladores externos automáticos suelen venderse en kits que contienen una unidad de alimentación, electrodos de pala y accesorios. Cada parte se fabrica individualmente y luego se ensambla a través de un proceso integrado. Hoy en día, los fabricantes de dispositivos médicos han creado muchos desfibriladores, externos e internos, que son capaces de sumar años a la vida de muchos pacientes.

Los desfibriladores externos se pueden usar en hospitales o sitios de emergencia. El usuario comienza encendiendo el desfibrilador y aplicando gel conductor en el tórax del paciente o electrodos de pala. Luego se decide el nivel de energía y se carga el instrumento. Las paletas se colocan firmemente sobre el pecho con algo de presión. Los botones que se encuentran en los electrodos se presionan al mismo tiempo y luego se administra una descarga eléctrica al paciente. Después de este procedimiento, se monitorea el latido del corazón para determinar si es regular. Luego se repite todo el proceso si es necesario.

En 1954, William y Kouwenhoven Milnor realizaron la primera desfibrilación a tórax cerrado en un perro. Este proceso fue estudiado por Paul Zoll en 1956 y realizó el primer éxito en un ser humano. Qilliam Bennett Kouwenhoven, nacido en Brookly en 1886, era ingeniero eléctrico e inventó tres desfibriladores y también desarrolló técnicas de RCP.

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El AED (desfibrilador externo automático) se creó en 1978. Este dispositivo en particular está hecho con sensores que se colocan en el pecho para decidir si se está produciendo una fibrilación ventricular. Si se detecta, el dispositivo da las instrucciones adecuadas para proporcionar una descarga eléctrica. Estos dispositivos automatizados han sido capaces de reducir la formación necesaria para utilizar desfibriladores y también han salvado la vida de miles de personas.

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